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Hace una semana, se celebró la quinta (y última) ronda de la Olimpiada Juvenil de Matemáticas (OM), posiblemente la competencia secundaria de ciencias más grande del Paraguay. Entre la incesante inestabilidad política del país, la azotante crisis económica y el severo problema ambiental que atravesamos actualmente, voy a asumir la tarea de hacer un esfuerzo para intentar fornecer una noticia positiva, para servir de regocijante contraste en la jornada informativa de alguna persona que con suerte le llegue este relato.